02 junio, 2010

Estoy de nuevo pensando en el chico de los pantalones caídos. Me parto de la risa. Seguramente le veré esta noche en la misma terraza del mismo bar con los mismos amigos y la misma cerveza. Qué monotonía. O puede que yo cambie de bar y entonces no le vea, y no sucederá nada porque no me muero de ganas de verle. Mi novio - sí, es real, ojalá me lo hubiese inventado- escarba en mi corazoncito tratando de encontrar remordimientos. Que no, pesado, que no. Que no siento remordimientos. Creo que empieza a darse cuenta de que me importa una mierda, el muy listo. Pero mañana le suelto un "mi amor" y lo tranquilizo. Todavía no hemos llegado a la fase de los "te quiero" y ya estamos dejándolo sin necesidad de decir nada. A veces el amor se salta alguna fase. La última vez que dejé a un novio novio simplemente le dije que necesitaba un tiempo, y de esto ya han pasado cuatro años. Andará por ahí el muy cerdo poniéndome los cuernos.
Luego está el tema de mi vida por los aires. Aún no, aún no ha volado todo por los aires pero ya queda menos. Necesito que quede menos para la gran detonación. Babum¡¡¡¡¡¡¡ No me llega la hora.
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SOS: que desaparezca esta nostalgia que se confunde con junio, con todos los junios de mi vida. Jacobo siempre dice que la primera semana de junio hace calor, este año no se ha equivocado. Y yo habría pagado para que esta vez se equivocase porque este calor me está llevando a sitios donde no quiero ir. Tengo la casa llena de palabras que se quedaron perdidas por los rincones hace mucho tiempo, alguna lágrima también. Afortunadamente la nostalgia tiene un nombre y guarda cierto orden dentro de mi cabeza. Los recuerdos no se agolpan con la única intención de asfixiarme, en eso aún están siendo generosos. Vienen, revolotean a mi alrededor, me recuerdan que aquello a pesar de todo era vivir, y se marchan por donde vinieron para que continúe con mi plan.
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"Que tengas un buen día" Recibí este sms en mi móvil y me pareció del todo intolerable. Que tengas un buen día se le dice a la cajera del supermercado cuando te sonríe y te da el cambio. Se le dice al viejecito con el que coincides cada día en el puesto de periódicos, se le dice al taxista cuando te ayuda a sacar la maleta del maletero...Pero a una tía que aún tiene agujetas de los polvos que echastéis no se le dice, capullo.
En estas cosas soy implacable: "Después de esto no me queda más remedio que retirarte la palabra"
Y es que se me ocurren formas mejores de decirle a alguién que se de la vuelta y no vuelva a molestarte jamás.

1 comentario:

[alec] dijo...

Pero Emmaaaaaaaaaaaaaaaaaaa