05 noviembre, 2009

Supoño que estou saturada de actualidade, de política que rezuma corrupción, que si Camps, que si Cobo que si Mariano perdeu a paciencia…O PP anda como anda , pero sinceramente, non vexo eu que eso inflúa moito nos seus fieis seguidores, que en base a esa lealtade de partido, tan propia das dereitas, miran para outro lado, escurren o bulto nas conversas nos bares e cando se lles pregunta sobre o tema de xeito directo simplemente din que máis corrupción teñen os outros. Abúrrenme moito, moitísimo, os políticos de dereitas, incluso diría máis, os votantes de dereitas, que parece que van coma os burros, mirando cara adiente pase o que pase no seu entorno. Así que , tal e como está o panorama, asisto a él coma quen ve unha teleserie fulera con trama de novela negra e amores e desamores. E no medio de todo este berenxenal, dame algo de lástima Mariano, que permanece asido ao mástil dun barco que se afunde pouco a pouco. Pero a riqueza do PP é descomunal, ten a forza duns votantes nada críticos que só ven o que queren ver e aos que nos lles interesa demasiado a realidade. “Todos rouban”, din, e xustifican a política como un medio para conseguir beneficios a costa do público, e claro, así non se pode. Non me gusta xeneralizar, que de todo hai, e estou segura de que hai moita xente de dereitas que confía na democracia e nos seus princios e que ten certa honestidade e sentido crítico. Pero é que veño de pasar unhas semanas na miña aldea, e por alí as análises políticas que escoitei van máis na liña que antes explicaba. Ata lle chegou a dicir unha veciña á miña nai que no PP de Madrid non pasaba nada raro, e que tampouco había nada raro no caso Gürtel nin en Valencia.
De todos modos , hoxe non teño o día para batallas políticas, nin para outro tipo de batallas. Estou de volta en Pontevedra, con choiva e con frío. Con apatía. Non quero contar nada, nin escribir. Non sei por qué o fago entón, por inercia supoño.

Non teño necesidade de ningunha nostalxia, de ningunha emoción , de nada que non sexa a caricia lene desta climatoloxía que casi adormece. Sin pensar en casi nada, intentando adaptar os proxectos ao tempo real; a miña vida a esta cidade e ás súas miserias.

27 octubre, 2009

Nostalgia

Un espacio impropio y sin embargo apareció de pronto el sosiego. De la nada. Como si no existiese nada más allá de la luz de esta tarde de otoño, en la que hizo un calor inusual para esta época del año.
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La nostalgia es una sombra inquietante que no se despega de uno con facilidad. Me desborda, me deja fuera de juego, una vez más. Nostalgia de tantas cosas...Pueblan los rincones de mi vida, trocitos de memoria, de tiempo roto, de tiempo perdido, de sueños suspendidos y miradas que se confunden con la irrealidad.
Ahora se por qué no me gustan las fotografías, por qué no llevo una cámara conmigo durante los viajes. Porque las fotografías no son más que puertas abiertas a la memoria, y por tanto también a la nostalgia. No puedo imaginar ahora cuánto dolor cabría en el gesto de repasar una a una las fotografías de un viaje en el que fuí feliz, demasiado feliz. Desgraciadamente la felicidad es demasiado efímera, y más la felicidad que nos acompaña durante una aventura por cualquier lugar del mundo. Y las fotos son como una soga que nos ahogará para siempre, mostrándonos de forma desgarradora lo que ya no va a repetirse nunca: cuando éramos libres, cuando éramos jóvenes, cuando éramos aventureros descubriendo nuevos caminos en cada paso de nuestra travesía.

25 octubre, 2009

Cogumelos


O sabor do outono...
Un domingo como calquera outro, unha hora menos e máis nada. Din unha volta polos diarios dixitais e púxenme triste, ás veces a actualidade é demoledora, máis cando unha ten a sensibilidade a flor de pel. Hoxe síntome verdadeiramente mal, un malestar físico, que me cabrea, que me saca das miñas casillas.
Vou ir ao cuarto de baño e meterme na bañeira ata que casi me quede sin respiración polo vapor da auga quente colapsando o ambiente.Vou apretar os botóns que fan que a auga saia a presión polos buratiños laterais da bañeira, esos chorros que din dan unha masaxe mentres che golpean o corpo sin tregua. Vou deixarme ir nese mergullo de auga moi quente, nese hidromasaxe que adormece os sentidos cando unha non quere pelexarse máis con esta vida, con esta tarde dos mil diaños, dun domingo calquera.
Hai outono e hai moscas. Moitas. Non chega o frío nin cesa a choiva. A bañeira agarda por min. Ao final sairei cansa e apática, máis se cabe. E sin gana botarei crema hidratante por todo o corpo, e tentarei peinar o cabelo sin arrancalo todo de raíz, e vestireime sin presa, con calquera camiseta que se asemelle a este domingo, nin bonita nin fea, algo estirada polo uso, algo incómoda a pesar de ser da miña medida, algo triste para un día coma o de hoxe.

23 octubre, 2009

Quizás esta noche no se puede decir nada más; quizás todo está dicho. Toca pisar fuerte, saltar sobre los charcos, escuchar una y mil veces aquella canción que evoca nuestra infancia...La infancia, esa patria impuesta como una condena, como una salvación a veces.


Leí algo esta noche que me hizo recordar cómo es el rostro de la muerte, cómo es todo ese ambiente que rodea a los cadáveres en una casa de aldea. Los muertos se convierten de pronto en muñecos rotos , con el rostro de cera. La ropa parace que siempre les queda grande. Están mucho más viejos.
Cuando murió mi primo -tenía veinticuatro años- recuerdo que llegué al tanatorio un jueves santo por la mañana, con un chubasquero blanco porque llovía a mares, y la primera impresión que tuve fue que mi primo no era aquel que estaba al otro lado del cristal, muerto. Aquel era un muñeco metido en una caja de zapatos, al que le habían partido las piernas. Tenía más , mucho más de veinticuatro años.
Mi abuela fue sin embargo una muerta mucho más simpática. No me dió miedo, ni lástima. Las manos se le pusieron blancas y perdieron la aspereza que tuvieron en vida. La muerte la puso guapa, le dió al rostro la tranquilidad que le faltaba en vida, cuando su cabeza era un hervidero de fantasmas en el que ya no cabía ni la memoria de lo más cotidiano.
Es curiosa la muerte, la única certeza que tenemos sobre nuestro futuro, y sin embargo, nunca pensamos en ella. Somos muy osados, muy necios. Vivimos como si el futuro nos perteneciese, como si el mañana fuese cierto, real , alcanzable. Y perdemos el presente en chiquilladas inevitables.



Hoy tuve un momento que salvó esta noche de ser un auténtico desastre, o una noche más, que para el caso es lo mismo.

Poema de outrubro

Lentamente outubro
sobre os días rutinarios,
cando non encaixan as pezas
deste rompecabezas
que somos ti máis eu.
Lentamente o tempo
sobre o escenario,
a vida sobre a carretera
mollada, outra vez a choiva,
outra vez o corazón
agrio e a memoria ferida.
Chove, é o único que sei,
e que ti non estás aquí,
que quizais sempre foi así,
esta maneira extraña de
pasar as estacións...
Lentamente outro mes,
outra vez a alarma do
teléfono móbil para despertarme
sin saber moi ben que sucederá
despois, cando na rúa se iluminen
as farolas, e sexa luns, e haxa que voltar
á oficina, ao supermercado...
Supoño que o outono
se parece a esta sensación,
nada relevante, nada que dicir,
nada polo que loitar contra xigantes.
Fun muller, balea, soldado,
heroe, nena, bruxa, raíña...
Fun tantas cousas
baixo o sol de setembro que
agora non encontro a maneira
de voltar a ser eu.
De voltar a ser o que fun.

21 octubre, 2009

El principio

Me recupero rápidamente de una enfermedad que en un principio me pareció seria, ahora no, qué fácil, a toro pasado...Como todas las cosas de este mundo, que cuando dejan de doler, olvida uno por qué eran tan importantes y por qué fue tan difícil superarlas. La vida es puñetera, a veces más. Hoy no encuentro las palabras precisas para expresar lo que quiero decir, y sin embargo, no puedo huír del teclado, es una condena cruel que no lleva a ninguna redención.
Mi familia se viene abajo, y pensar en ello es algo así como encontrarse de pronto en medio de una pesadilla que no tiene fin, o para ser más precisos, que no tiene un fin distinto de la muerte. Y en medio de tanta herida abierta, mi soledad se convierte en una excentricidad que casi no me puedo permitir, un lujo. Estoy en crisis, una crisis que me abre en canal y me deja expuesta a todo lo mezquino de este mundo, y no puedo gritar mi dolor a los cuatro vientos sin sentirme culpable. Sin sentirme una puta egoísta.

Esta noche tuve un sueño reconfortante, de esos que te devuelven un poco la confianza y que te hacen sonreir al despertar. Mi sueño se confundía con un nombre, con una cara en medio de muchas caras, con unos abrazos. Había besos pasionales y quizás también había sexo. Pero sobre todo había un hombre que últimamente no me sale de la cabeza. He decidido quererme. He decidido tomar las riendas de mi corazón y amar únicamente a quien se lo merezca. En esta nueva etapa he tenido que dejar atrás demasiados quereres imposibles, hombres que no me han tratado bien, pero que sí han recibido mi amor como si les correspondiese por derecho propio. Y en eso ando todavía. Por eso me sobrecoge un poco mi sueño, y su protagonista: un hombre guapo, culto , que no está ni dentro ni fuera de mi vida, pero que hoy se ha colado en mi intimidad de una manera extraordinaria y sorprendente. Parece una tontería, pero lo cierto es que en esta nueva etapa que acabo de inaugurar, él , solamente él , se queda guardado en los cajones de mi memoria , como una parte inquebrantable de mis ilusiones.