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25 junio, 2008

JAC, KI, DAM y otros freakes del montón. (Historietas frívolas para pasar el rato)

La noche del viernes tuve varias revelaciones. La primera y más cruel que Jac tiene novia. Si, una de esas chicas guapas con las que compartir casa, perro e hipoteca. Me quedé muerta.
Comenzaba la noche – una noche cálida con los cielos despejados- en la plaza de la Verdura. Nipone y yo ya echábamos de menos el terraceo a primera hora, viendo desde una mesa en la plaza a la gente pasar, y comentando las maravillosas vistas que ofrece la bulliciosa vida nocturna en esa zona de la ciudad cuando asoman tímidamente los primeros calores. Allí estaban todos, Jac, Ki, Dam, Freak y otros que todavía Nipone y yo no conocíamos.
Miré a Jac y sentí un ramalazo de deseo y de nostalgia, una tristeza pequeña, algo así como esa pequeña punzadita que deja siempre la melancolía de los amores imposibles. No me miró. Estaba colocado en el centro del grupo de sus amigos, todos requetepijos y muy bien vestiditos para la ocasión, recreándoles con el relato a viva voz de alguna de sus anécdotas. Jac sabe contar las cosas, y a la gente le gusta escucharle.
Freak si que nos miraba de reojo, a Nipone y a mi. No llegó a mirarnos directamente, ni se acercó a saludarnos, pero las dos sabíamos que Freak no estaba pendiente de la historia que con tan buena verborrea narraba Jac, sino de lo que sucedía en nuestra mesa. Probablemente, él al igual que nosotras, estuviese rememorando la noche que pasamos los tres juntos en su piso del centro.


Nos fuimos enseguida, al terminar la primera cerveza. El bar de Flop se presentaba esa noche como toda una promesa de felicidad, todo podía suceder.

Llevábamos allí un rato cuando apareció Dam acompañado de una preciosa princesita rubia, de esas que sólo salen en los cuentos. Estaban divertidos y cariñosos, besuqueándose en la barra. Llegaron después los demás de la pandilla, el primero en entrar Jac, que esta vez venía seguido de una joven estupenda, alta , morena , con un aire en su rostro entre infantil y dulce. Por la manera en la que se comportaban nos dimos cuenta enseguida de que era su novia, y pronto descubriríamos además que viven juntos desde hace tiempo. Supongo que sentí un poco de rabia, de envidia incluso, por lo que esa chica tenía, el amor de Jac, que yo nunca conseguiría.
Freak pasó de nosotras, y eso aquella noche fue un duro golpe para mi. Freak es de esos hombres con los que tienes la sensación que siempre se puede contar, y sin embargo, allí estábamos Nipone y yo, las dos guapas a rabiar, contemplando la estampa como quien mira una fotografía gastada por el tiempo.
Freak ,entre tanto, le comía la oreja insistente a la princesita que acompañaba antes a Dam en la barra. Parecía que le estaba prometiendo la luna, un viaje astral , la octava maravilla del mundo, y probablemente fuese así ,porque de repente se fueron juntos al baño durante unos minutos. Allí, ya se sabe, lo propio de estos locales nocturnos, un poco de coca, unos besos robados, y quizás un poquito más de intimidad efímera que no deja resaca. Ella volvió antes que él , como desorientada, absorta, hasta que acabó desmayándose en medio de toda la pista de baile. Para entonces Jac estaba ya demasiado colocado como para enterarse de algo, y la princesita se le cayó literalmente encima.
Mientras todo esto sucedía a nuestro alrededor conocimos a otro de los chicos de la pandi, uno nuevo que nunca habíamos visto. Se llama Miti. Un joven apuesto, morenazo terriblemente simpático y vital. Algo nervioso, inquieto, risueño y nada tímido. Se nos presentó con una frescura inusual, y a los pocos minutos estaba bailando con nosotras como si nos conociese de toda la vida. El hecho de conocer a Nipone y a mi le puso, si cabe, un poco más eléctrico de lo que ya estaba. Pretendía hacernos partícipes de su vida en un instante, y hablaba deprisa, atropelladamente, intentando hacernos llegar la máxima información posible sobre su propio mundo. Me abrazaba dando muestras de cariño, me besaba las mejillas, y no me soltó ni un solo segundo.
Miti es un buen amigo de la novia de Jac. Nos la presentó y sucedió lo peor que podía suceder, que era una mujer fantástica, alegre, que conectó enseguida con nosotras. Nos pusimos los cuatro a bailar como locos, a cantar, en definitiva a divertirnos juntos.

En estas estábamos Nipone y yo, en lo de conocer a Miti y a la novia de Jac, cuando nos sorprendió el lío de la princesita rubia, tirada en el suelo, echando espuma por la boca. Tuvo que venir el 061 y se montó una buena. Se generó en el local cierta confusión, muchos de los que allí estaban tomando copas se marcharon por temor a que viniese la poli buscando cosas raras. Dam se fue con ella al hospital, y Freak, el que había sido sin duda el culpable de todo lo que acababa de suceder se hacía el sueco en una esquina del local, hablando, esta vez ,con una nena bajita muy mona.
Tan sólo Jac permanecía ajeno a todo lo que estaba sucediendo, pendiente sólo de cómo Nipone y yo interactuábamos con unos de sus mejores amigos y con su novia, temeroso hasta la médula de que ésta sospechase o descubriese su infidelidad. Le vi tan nervioso que por un instante creí que le daría algo. Subía al baño cada cinco minutos, en un intento de ahogar el momento de bochorno que estaba pasando a base de rayas, pero parecía que nada causaba efecto. Era un manojo de nervios, que me miraba con deseo –y esto lo digo con total seguridad, sin pretender ser una creída- directamente a los ojos. No se atrevió, no obstante, a acercarse a mi, ni siquiera a saludarme de lejos en un principio. Pero después del tercer o cuarto paseo al baño, terminó finalmente por abordarme en las escaleras. Me besó tímidamente, en la mejilla, y me agarró suavemente por la cintura al tiempo que me decía al oído “ estás preciosa esta noche”

Afortunadamente para él, y desafortunadamente para mi, Pat –así se llamaba la novia de Jac- no sospechó nada, más bien lo contrario, se encariñó con Nipone especialmente, y en medio de la confusión del momento aprovechó para darnos u email y pedir los nuestros y decirnos que le encantaría mantener el contacto. Vamos, lo normal en estos casos, primero te enamoras de su novio y luego te haces amiga de tu máxima rival. Y , sin embargo, aunque suene extraño, no podía sentir nada desagradable hacia Pat, no tenía ganas de borrarla del mapa, ni de que se partiese una pierna – lo que suelo desear en estas circunstancias- tan sólo me apetecía tomarme una copa más.

El 061 nos cortó el rollo por completo, en parte porque el desmayo de la princesita rubia no fue el único de la noche. Cuando estaban retirando la camilla con la chica tumbada inconsciente, se desmayó un joven a nuestra derecha y luego otro en la parte de arriba. Sin duda algo había sucedido aquella noche, alguna sustancia debía estar adulterada.
Fueron suficientes tres desmayos en una noche en el bar de Flop para que los dueños decidieran cerrar el local por esa noche. Y así, obligadas por las circunstancias, tuvimos que abandonar el bar y largarnos a casa. Ya nos habían fastidiado la noche.


A la mañana siguiente tenía en mi correo electrónico un email de Pat: “Me divertí mucho contigo y con tu amiga ayer por la noche. Miti está encantado también con vosotras, me gustaría que quedásemos los cuatro alguna vez. Estoy harta de salir siempre en parejita con mi novio y sus amigos. Necesito un poco de aire nuevo.”



Si ella supiese.

Nikita.


(continuará…)


16 mayo, 2008

JAC, KI, DAM y otros freakes del montón. (Historietas frívolas para pasar el rato)


“No la he vuelto a ver desde aquella noche en la que llovía torrencialmente y yo me encontraba al borde del abismo. La bebida no bastaba para consolarme, no hacía efecto, y entonces, cuando irremediablemente me sentía dispuesto al abandono definitivo de mi propia consciencia a cualquier sustancia que me permitiese mantenerme en pie con un mínimo de dignidad, allí apareció ella, sentada a mi lado en la barra del bar de Flop. Fúe como una aparición mágica, un ángel que venía de otro mundo a salvarme con su sonrisa, con su dulzura, con su humor y su ironía. Conectamos enseguida, quizás porque los dos estábamos esa noche perdidos. Ella fue mi flotador, y creo que yo fui el suyo. Pero lejos de nuestras penas y desgracias mutuas, surgió algo diferente, una conexión que muy pocas veces se da entre las personas.
Desde el primer momento en que vi sus ojos, y me habló, deseaba con fuerza besarla, como un impulso irrefrenable y casi inhumano. Al salir del bar de Flop pude estrecharla entre mis brazos, los dos bajo la lluvia , resguardados en un miniparaguas roto. Creo que nunca agradecí tanto la lluvia y la noche, como dos esencias unidas y cómplices de mi felicidad. Nikita era mi salvadora, la reina de la humanidad entera, mi diosa, mi musa. Todo comenzaba en ella y todo terminaría en ella. Lo que escribiera en adelante sería para ella, lo que hiciese en adelante sería por ella.
La sola idea de poder sentirla desnuda, mi piel contra su piel, me mareaba. La llevaba esperando toda mi vida, y al encontrarla me sentía paralizado por un temor extraño, como si las obligaciones, las responsabilidades y los compromisos tuviesen alguna relevancia que yo hasta ahora desconocía.




Llegaron los besos, y pude sentir su piel, su carne contra mi carne, el calor de su cuerpo en el mío. No quise enamorarme. En parte porque mi corazón tiene una hipoteca con intereses muy altos, y en parte porque siempre pierdo en los juegos de azar.
Nikita no se entrega, se presta, volátil, de una manera intensa pero superficial, como si nunca pudieses tocarla del todo. Te muestra su reino, te acoge en él como a un huésped al que despide al amanecer con una sonrisa en los labios. Todo en ella es suave y efímero. Cómo decirle a alguien que tiene media ciudad rendida a sus pies que este pobre servidor lo dejaría todo por quedarse de alquiler en un pedacito de su corazón…




Ki me dijo que la vio la semana pasada, en un garito de la zona, el Zolca, creo. Me contó que estaba vomitando a la salida, a altas horas de la madrugada, al tiempo que le comía la boca a un tiparrón alto, guapo, morenazo y delgado – según la descripción de Ki- y que parecía ausente, supongo que por el exceso de alcohol. Claro que a Ki no hay que hacerle demasiado caso, se mete de todo, y a veces imagina cosas, mezcla la realidad con sus fantasías y construye un mundo a su medida. Para él las noches siempre acaban bien.
Podía ahorrarse los detalles, aunque el vomito y los besos nunca casan bien,y no son indicativo de una pasión incontrolable. Es así, mi Nikita, un espíritu libre que consigue que los hombres se arrodillen a sus pies, para luego dejarlos tirados como una colilla.


Desde entonces no hago otra cosa que pensar en ella, no dejo de buscarla cada vez que pongo los pies en la calle. No tengo ni siquiera su número de teléfono, y sin embargo escribo en una libreta todos los sms que me gustaría enviarle. Uno al despertar, otro al acostarme. Y así día tras día. ¿Cuándo volveré a verla?”


Jac.


(Continuará…)

05 mayo, 2008

JAC, KI, DAM y otros freakes del montón. (Historietas frívolas para pasar el rato)






Pontevedra es una ciudad que descansa dulcemente a las orillas del Lérez. Pero a veces, alguna noche sucede que Pontevedra se ve poseída por un influjo distinto que hace que todos los pontevedreses salgan a las calles y tomen la ciudad como si se tratase de una auténtica revolución. Así sucedía la noche del jueves, en la que universitarios llegados de todos los puntos de Galicia se mezclaban con los nuestros para celebrar la fiesta universitaria por excelencia en la ciudad del Lerez, santa Katabirra. Por supuesto que yo no podía perderme tal concentración de jóvenes en la ciudad desinhibidos y con ganas de diversión. Esa noche salí con Sole, una amiga mía, que al igual que yo compagina su vida laboral/opositora con sus estudios universitarios. Sole es especial, en todos los sentidos. Es enérgica, simpática y demoledora en muchos aspectos. Cuando habla deja a todo el mundo con la boca abierta, y cuando vacila se lleva la palma. Es irónica, graciosa, inteligente, fuerte y terriblemente borde. Su bordería es lo que más me gusta en ella. A veces tememos que le partan la cara, pero sin embargo ella sabe que si algo así sucede, estaremos ahí para rescatarla.
Con Sole vinieron esa noche dos amigos suyos, Negro y su hermano Ed. Son los dos muchachotes andorranos de metro noventa de altura, uno moreno y otro rubio, exageradamente guapos, y sobre todo, que es lo que los convierte en más guapos todavía si cabe, poco conscientes de su condición de guapos. A mi, desde el primer instante en que le vi, Negro me dejó impactada. Primero por su estatura, su tez morena , sus ojos oscuros espectaculares, su sonrisa…Después por su simpatía , su inteligencia, y su forma de ver el mundo y adaptarse a todas las circunstancias. Se veía de él enseguida que era un hombre de mundo, viajado, y que había aprendido mucho por los caminos. Eso se traduce en una mente abierta, que no se escandaliza a la mínima y que se deja llevar con facilidad por los acontecimientos. Un comportamiento que a mi ya me choca un poco, acostumbrada como estoy a la mentalidad típica pontevedresa, que se caracteriza por la represión y la apariencia. Quizás esté siendo un poco dura, pero es que la actitud tanto de Negro como de su hermano me llamaron mucho la atención, y en cierta manera me conmovieron.






A primera hora de la noche nos fuimos a tomar unas cañas al pub Maruja, un antro que está en la zona vieja en el que se mezcla lo cutre de la decoración del local con la música que pinchan directamente los clientes en un ordenador. A menudo se llena de porreros, de melenudos que lucen tatuajes y piercings y de todo tipo de personajes tristes que pasan las horas bebiendo licor café o estrella Galicia, y a veces incluso jugando ratos muertos en una consola que estratégicamente cuelga del techo. El pub Maruja es un local para los que saben divertirse sin juzgar, sin miedo y con ganas. Porque en ese garito puede pasar absolutamente de todo.
Al entrar, Sole se apodera literalmente del ratón y se convierte en el dj oficial del local, nos guste o no. Por supuesto que hay quien no se lo toma bien, e intentan desposeerla del control sobre la música, provocando en ella todo tipo de reacciones extrañas, no carentes de cierta agresividad. Resulta entonces encantadora. El jueves, sin ir más lejos, se le acercó una joven rubia, monísima ella, y afirmando ser dj en Ibiza se creía en la posición de ejercer su derecho como cliente a poner una canción. La contestación de Sole al escuchar las palabras de la rubia fue fulminante: “que rollo, ¿no?” y se quedó tan ancha y tan pancha, por supuesto sin dejar libre el ratón.
Pero yo de todas estas cosas me iba enterando a medias, porque por entonces ya estaba entregada a la dulce tarea de conocer un poco más a Negro, que poco a poco iba desgranándome la trayectoria de su vida hasta llegar al momento en el que nos encontrábamos.



No sé si fue el alcohol, o el calor sobrenatural que hacía aquella noche, el caso es que poco a poco la conversación iba cambiando de tono, el ambiente se iba caldeando y yo empezaba a no poder disimular mi lenguaje corporal con el que literalmente le estaba diciendo a Negro que le deseaba con todas mis ganas. Abandonamos el Maruja con el cuerpo completamente preparado para el baile, teníamos – yo sobre todo- ganas de movernos, de sentir la música y dejarnos llevar sin más pretensiones que la diversión en estado puro. Fuimos a un local nuevo, quiero decir, de esos a los que nunca vamos, y copa en mano, Sole y yo bailamos como si de bailarines de Fama estuviésemos hablando. En una de estas coreografías, improvisadas para el momento, Sole me elevó por los aires y lentamente me dejó descender hasta el suelo. Espectacular. Todo el pub enloqueció con nuestra forma de bailar, no es porque yo lo diga, pero parecíamos auténticas profesionales. Nuestros chicos estaban para entonces completamente asombrados y maravillados, orgullosos de nuestra puesta en escena y, también hay que decirlo, algo excitados. No recuerdo exactamente cuantas horas estuvimos en aquel pub bailando y bebiendo, pero cuando por fin salimos de allí, nos fuimos a otro local, el preferido de Sole.
Camino del Zolca –local en el que terminamos la noche- la calle se convirtió en el escenario perfecto para que Negro y yo fuésemos acercándonos de una manera más íntima, entre el coqueteo y la risa.







Todo apuntaba a una noche que finalizaría con demostraciones pasionales de todo tipo, eso que yo al principio me mostraba un poco reacia a cualquier acercamiento a Negro, más allá de la charla informal, las risas y el colegueo debido al el hecho de que era amigo de Sole y eso me desmotivaba un poco. Pero salvados estes primeros remoloneos, más propios de la adolescencia que de la mujer hecha y derecha que yo soy, me dejé llevar completamente por mis instintos más primitivos, y comencé a insinuarme descaradamente, y aceptar salerosa los mensajes de deseo que Negro me iba intercalando. Sucedió entonces que en medio de este cortejo a altas horas, rodeados de humo y de gente que nos empujaba hacia todos lados, en medio de la música atolondradora, de las voces de Sole y Ed que se nos acercaban y nos hablaban a gritos para dejarse escuchar por encima del ruído, en medio de todo ese ambiente de nocturnidad enlatado, apareció, cual espectro luminoso que con su presencia lo llena todo y paraliza el movimiento de todo cuanto le rodea, Ki, mi Ki, mi adorado objeto del deseo, esa obsesión con piernas que me trae de cabeza, y que descontrola completamente mis sentidos. Verle y descentrarme fue todo una. De pronto ya no estaba allí, al lado de Negro, seduciéndole y dejándome seducir al mismo tiempo, estaba ya de lleno inmersa en mis ensoñaciones, esas que son inconfesables y que me trasladan irremediablemente a sus brazos.
Negro no se enteró de nada, o al menos eso creo, porque ni siquiera mostró asombro cuando yo dejé de pronto de hacer lo que estaba haciendo y le conduje a la barra –justo donde Ki se tomaba una copa- para pedir una cerveza. Y allí nos quedamos, Negro y yo, ya completamente separados a pesar de estar casi pegados el uno al otro. Negro me miraba con pasión y deseo. Y yo miraba a Ki de la misma manera. Y Ki, como siempre, no miraba hacia ningún lado, conversaba con la mirada perdida, inerte quizás, y le daba igual cuál fuese el interlocutor y cuál el tema de la conversación.
Pasada una media hora, y cuando ya no nos sentíamos capaces de beber una gota más de alcohol, amablemente un matón se acercó a nosotros para comunicarnos que iban a cerrar. Se encendieron las luces, apagaron la música, y nos dejaron desnudos en medio de la nada, con nuestras frustraciones al aire. Abandonamos el local, no porque yo quisiera, sino porque Sole, Ed y Negro me condujeron con la destreza de domadores hasta la puerta. Negro me agarraba de la mano y yo me dejaba ir, entre mareada y distraída. Al salir del local recuerdo que vomité. Poco más. Quizás de una manera imprecisa las risas de Ed y Sole, que mantenían una conversación con gente que pasaba, y las suaves caricias de Negro en mi frente, apartándome el pelo para que no me manchase y sujetándome para que no me cayese al suelo.


Desperté empapada en sudor y con la cabeza a punto de estallar. Tenía una bomba en las sienes. ¿Cómo llegué a casa? En mi móvil un dulce mensaje me daba los buenos días: “Hola maja, ¿estás mejor? Me vuelvo mañana a Irlanda a continuar con mi proyecto. Me encantó conocerte. ¿ te veo a la vuelta?”. Era Negro que se despedía así de mi mundo, eso sí, momentáneamente.



(continuará…)

















22 abril, 2008

JAC, KI, DAM y otros freakes del montón. (Historietas frívolas para pasar el rato)

El viernes por la noche la lluvia convirtió la ciudad en un cementerio de almas tristes y perdidas que buscaban refugiarse de sus soledades en cualquier antro de la zona. Eramos los derrotados por la vida los que salimos a buscarnos entre la tormenta, como una Santa Compaña condenada al olvido. Así en el bar de Flop éramos cuatro gatos mojados, bebiendo copa tras copa para salvar la semana. Nos acompañaba en esta ocasión, a Nipone y a mi, un amigo de Santiago, treinteañero preocupado por el paso del tiempo y el envejecimiento de la piel y el espíritu, gay salido del armario ya hace tiempo y transpirando vicio por cada poro de su piel. Y es que Tony es así, entregado a los más altos placeres de la carne, si la noche, claro está , lo tiene a bien.
Supongo que en otra noche cualquiera Tony podría triunfar en la ciudad del Lerez, y llevarse a la cama a cualquier muchacho en el que se empeñase. Pero el viernes ya os dije que era una noche triste, en la que las posibilidades de felicidad efímera escaseaban desde la primera hora.



Nipone y yo nos alegramos especialmente cuando ya pensábamos que el wisqui era lo único relevante de la noche y aparecieron por la puerta del bar de Flop Jac y Ki. Teníamos la esperanza de que apareciese también, detrás de ellos, Freak, y así poder presentarselo a Tony, pero Freak parece que se quedó una noche más en su mansión.
Para que entendáis esto que acabo de contaros, tengo que deciros que Freak es bisexual, vamos, que lo mismo disfruta con un trío con dos mujeres como con una aventura con un jovencito en el cuarto oscuro de cualquier garito de ambiente.
Bueno, el caso, que entraron Jac y Ki, demasiado borrachos, y algo dispersos, como si no se enteraran muy bien de dónde estaban y por qué. Me pareció un momento ideal para llevar a cabo mis planes de conquista con Ki, así que sin ápice de temor, y con toda la decisión que me confirió el último cubata, me acerqué a él y me presenté, para luego comenzar a comerle la oreja con lo mucho que me gustaba su última película, lo guapo que salía por la pantalla grande y lo mucho que me fijaba en él todos los fines de semana. Ki se mostró halagado, es cierto, pero también es cierto que la sensación que provocaban en él mis palabras duraban a penas unos segundos, porque Ki parecía estar en otro lugar, incluso en otro tiempo, como si el alcohol lo hubiese trasladado por completo a una dimensión paralela. Me di cuenta de que era amable, un chico majo, pero que esa noche iba a ser del todo imposible alcanzar una mínima conexión racional(o irracional) con su persona.



Me dirigí entonces a la barra, a tomarme otra copa para olvidar, y allí estaba, sentado sólo en un taburete, hablándole a un vaso de tubo vacío, Jac.
Jac no estuvo nunca en mi punto de mira. Quizás porque él, como ya os dije, es de los buenos, y por lo tanto de los que me están de alguna manera prohibidos, a mi, que siempre acabo por perder en el amor. ¿Para qué intentarlo entonces con un hombre del que sé que podría enamorarme hasta las trancas si ya de entrada cualquier intento romántico por mi parte está destinado al más abominable de los fracasos?
Sin embargo esa noche yo me sentía ya frustrada por la falta de interés que manifestó Ki, y animada por el alcohol me puse a conversar con Jac. El agradeció que me acercase a el, que le sacase de la nebulosa en la que se encontraba y le llevase a otro mundo. Fue fácil conectar con él, de pronto nos vimos los dos conversando sobre criaturas fantásticas, mundos mágicos, la política nacional y la literatura de los blogs de pacotilla que pueblan la red. Saltábamos de un tema a otro con la destreza se malabaristas y era como si fuésemos hilando una conversación a nuestra medida, en la que los dos nos sentíamos muy cómodos. No sé cuanto tiempo estuvimos sentados en aquella barra, bebiendo y desgranando el mundo con palabras, regalándonos los ojos uno al otro. No nos dimos cuenta de que el local se quedó vacío del todo, ya no estaban ni siquiera Nipone y Tony. Nos dejaron solos en el centro del bar, ya no sonaba música alguna y fue Flop el que vino a rescatarnos (muy a nuestro pesar) de la isla en la que nos encontrábamos.
Arrastramos nuestros cuerpos por las calles mojadas buscando un bar abierto, los dos abrazados bajo un paraguas plegable con dos varillas rotas. Al fin encontramos un after abierto en el que podíamos resguardarnos de la lluvia y de la vida. Seguimos bebiendo y hablando, construyendo al paso de las horas un universo particular, en el que ni siquiera necesitamos besos para sentirnos plenamente unidos. Hubo risas, historias rescatadas de los laberintos más ocultos de la memoria, confidencias, verdades, confesiones y promesas que sabíamos no íbamos a cumplir. Nos encontramos con algunos conocidos a los que hubo que darles conversación, y de los que tuvimos que deshacernos con la habilidad de unos niños traviesos que están haciendo una pequeña maldad.
Al final, concluyeron la noche y la lluvia casi al mismo tiempo, y nuestros pies de wisqui nos llevaron a mi casa. Nos buscamos como si nunca antes hubiésemos besado a un ser humano. No digo con pasión, ni con ganas, digo con fuego en los labios, en la piel, en las manos. No recuerdo si follamos o simplemente nos dejamos llevar por el momento, sin el exceso de los animales en celo. Lo que sí recuerdo es que me recitó un poema, y el mundo se paró un instante, mientras él hablaba.
Jac no estuvo nunca en mi punto de mira, quizás porque él, como ya os dije, es de los buenos.

(Por cierto, de lo que sucedió con Tony, desde que le perdí, hasta el amanecer, ya os hablaré otro día.)

Nikita.

(Continuará…)

JAC, KI, DAM y otros freakes del montón. (Historietas frívolas para pasar el rato)

Freak quiere repetir la experiencia, no porque fuese espectacular el sexo que tuvimos, sino por lo de sÍ que podría dar esa situación. Me lo hizo saber el miércoles por la noche, con un simple mensaje de texto. El es así. A mi no me importaría salirme de mis rutinas a golpe de mitad de semana, y olvidarme por un par de horas del trabajo, los problemas, los exámenes…Pero sé que lo de la otra noche no volverá a repetirse. A mi no me importaría revolcarme una noche más con Freak, en su piso céntrico recién amueblado situado en la mejor zona de la ciudad, pero los dos sólos. Nipone es mi amiga, y es perfecta. Tanto que en su perfección se basta para dejarme aislada en un juego de sexo a tres. Freak me lo propone a mi, pero es a ella a la que desea. Yo lo entiendo, porque también yo la deseo a veces, pero en ese juego inesperado no pude evitar sentirme un poco desplazada. A Nipone no le dije nada, para que no se largase corriendo y me dejase vía libre. No sé, quizás el próximo fin de semana, en el bar de Flop me entre de nuevo el gusanillo, y me de por convencer de nuevo a Nipone para mezclarla en otra aventura con los dos. Pero de momento no.
El caso es que cuando recibí el sms me faltó tiempo para contarselo a Nipone, y nos fuimos juntas a tomar una caña para rememorar la jugada, que es otra forma de salir de la rutina. Me encanta la frescura de Nipone cuando hay que sacarle hierro al asunto, cuando no le interesa algo y no quiere darle demasiada importancia. Simplemente sujetando el vaso en la mano y el pitillo en la otra dijo “no, con Freak no. Si quieres otro trío, lo tendrás con Ki, o eso, o que éste se lo curre más” Y dio por sentenciado el episodio.

(continuará…)

14 abril, 2008

JAC, KI, DAM y otros freakes del montón. (Historietas frívolas para pasar el rato)

El viernes por la noche el bar de Flop estaba casi vacío. Lamentablemente mis planes se fueron al garete porque Ki no estaba allí. No se dejó ver en toda la noche, ni él ni los demás. El único que estaba era Freak. Pero no es de extrañar, porque lo cierto es que algo grave tendría que pasar para que la noche se viese privada de la presencia estelar de Freak. Con él los noctámbulos, y sobre las noctámbulas, siempre podemos contar, y menos mal, porque como os decía el bar de Flop estaba casi vacío.
Acudí a primera hora, a eso de las dos, acompañada de mi amiga Nipone. Freak se acercó a nosotras y saludó como es ya de costumbre “hola chicas, cómo estais? “ y con la misma desapareció .Eso es lo que le caracteriza, lo etéreo que es. Aparece, dice una frase corta, contundente, y se da la vuelta girando sobre si mismo .Se mueve por el local como una mariposa de flor en flor, sin perder el estilo y la elegancia original de sus movimientos.
_ Yo haría algo con vosotras, algo de amor, algo de sexo- me dijo al oído. Y lo decía completamente en serio. Eran sus planes, y ya no iba a cesar en su empeño
Después de su propuesta, me quedaba a mi la dura tarea por delante de convencer a Nipone, más tímida para estas cosas del corazón que yo y mucho menos decidida. Me habría gustado que Nipone dijese que si a la primera, pero fue necesario que Freak se acercase a nosotras en sucesivas ocasiones, y nos propusiese todo tipo de planes a su más puro estilo personalísimo. Así nos propuso ir a supervisar el suelo de su piso, que lo acababan de cambiar los obreros, e incluso nos propuso ir a jugar al parchís. Quizás , si se tratase de cualquier otro ,su descaro y su forma de proponernos una noche loca de sexo en trío lo tomaríamos como una especie de insulto, como una falta absoluta de tacto. Pero Freak es único para conseguir que las ideas más descabelladas parezcan sugerencias no sólo posibles , sino también naturales y apetecibles. El te propone el sexo como si te estuviese invitando a tomar una cerveza, no promete nada, ni exige, ni presiona. Sólo se acerca y hace su proposición al aire, como si estuviese pronunciando un deseo en voz alta. Mira directamente a los ojos, sonríe , no para de sonreír, y te sujeta la mirada durante segundos, esperando una respuesta. Si le dices que no, o simplemente dudas, finge que se enfada , y se va. Así puede estar toda la noche. Porque lo que tiene Freak es paciencia, cuando se le mete algo en la cabeza insiste e insiste, hasta que finalmente acabas cediendo a sus reclamos. Fue lo que sucedió el viernes. Nipone se lo pensó un poco más que yo, pero cuando Freak estaba a punto de tirar la toalla, ella sonrío tímidamente, y dijo que si en un susurro, como si quisiese que nadie, ni siquiera nosotros escuchásemos su respuesta. Por supuesto la reacción de Freak no se dejó esperar, y con esa misma naturalidad con la que hace él todas las cosas, dijo simplemente “vamos chicas”. Y así, abandonamos los tres el bar de Flop , para dirigirnos al piso de Freak, en el centro de la ciudad, a supervisar el suelo nuevo que acababan de colocar los obreros. En ese momento empezaba la noche.

Besos.
Nikita.

(Continuará…)

11 abril, 2008

JAC, KI, DAM y otros freakes del montón. (Historietas frívolas para pasar el rato)

La noche pontevedresa está plagada de criaturas fantásticas, y eso lo saben muy bien los noctámbulos que como yo, cada fin de semana salen a la calle y se recorren wisqui a wisqui los garitos más in de la ciudad. Como buena noctámbula sé que las noches de los fines de semana –y alguna por el medio de la semana- hay que exprimirlas hasta el final, y que una noche es una mala noche si termina antes de las ocho de la madrugada. Pues bien, durante tantas horas de ocio ,de bar en bar, se ven muchas caras, se viven muchas historias y se pierde más de una vez la memoria y la cordura en múltiples esquinas. Lo importante de la noche es disfrutarla, consumirla, agotarla, sin morir en el empeño y sin perder del todo la cabeza. Puede uno regresar con los bolsillos vacíos, las piernas llenas de cardenales, el estómago revuelto, las ojeras hasta los tobillos y la mente llena de lagunas, pero lo que no se puede es volver a casa con la sensación de no haber vivido más que cualquier otro mortal.



La noche es para los que saben adentrarse en ella sin rendirle cuentas al amanecer.


Como os decía, la noche pontevedresa está plagada de criaturas fantásticas, que se mueven libremente como si se encontrasen en su medio natural, abandonadas por completo al hedonismo en su más alto nivel. Tengo la suerte de conocer a muchas de estas criaturas, noctámbulos convencidos, que aunque superficialmente podrían parecernos simples mortales que han decidido correrse una juerga para salir de sus rutinas, cuando se consigue intimar con ellos un poquito más, se da una cuenta de que son auténticos animales de la noche, que se recargan con la luna y que es a partir de las doce cuando brillan con luz propia, cuando se convierten en seres fascinantes, inteligentes hasta la saciedad, locuaces, vivos, intensos y sumamente interesantes. Ay¡¡¡¡ Fantásticas criaturas¡¡¡¡
Ahí va el mosaico de nombres que configura una parte de la geografía que os quiero mostrar. Un mundo al otro lado de las horas, de los trabajos, de las obligaciones, de la realidad, y de los convencionalismos de nuestro tiempo. Otro día os hablaré de la piltrafilla que soy, de la chica mona que os habla y que está dispuesta a contaros historias escabrosas, de esas que no se cree nadie. Pero lo primero es lo primero.


Fantásticas criaturas:


JAC es sin duda el mejor de todos ellos. Alto, guapo (muy guapo diría yo). Con aspecto desaliñado y sonrisa entre tierna y pícara. Es agradable, ameno, comedido, al mismo tiempo que simpático, con un barniz de sarcasmo que deja entrever cuando le viene en gana. No se cree guapo, y eso le da un aire de atractivo que ni se imagina. Si sumamos a su mirada su verborrea, probablemente obtengamos uno de los hombres más interesantes del planeta.
No pretende aparentar nada que no es, va con su maleta cargada de sueños a cuestas, con su idealismo y sus nostalgias, y habla de la vida con el corazón entre los dedos. Es de los buenos, de los que se enamoran, de los que pierden todas las batallas, de los que piden perdón más de una vez y de los que saben caerse y levantarse sin perder ni un ápice de optimismo.


A KI se le ve más perdido habitualmente. No consigue concentrarse demasiado, quizás porque bebe más que el resto, o porque el alcohol y todo lo demás le afectan sobremanera. Pero KI resiste como el que más, y no pierde la expresión de la mirada, tímida y cómica a partes iguales, y da vueltas y vueltas entre la muchedumbre que llena los locales, que baila y que bebe ajena a su presencia. KI mantiene el tipo, a veces incluso, una muchacha intenta comerle la oreja, y él se deja sin enterarse mucho, sin prestar atención. Porque KI tiene también sus ideas propias cuando se esconde el sol. Y sus sueños. Y coge entonces su teléfono móvil, y le canta a esa chiquilla una canción, a esa que le conquistó de manera especial, quizás porque a diferencia de las otras, no fue a comerle la oreja.


DAM es mi favorito. No porque sea el mejor –ya os dije quien era el mejor- si no porque se cree el mejor, y ese halo de superioridad con el que se corona le convierte en especial. Su desmesurada vanidad, lejos de convertirle en un fantoche, en un personajillo despreciable, le da cierto toque de irrealidad, de superhombre , que le hace original y le dota de una suerte de gracia y simpatía diferentes a las del resto de los individuos que habitan en la noche.
El timbre de su voz suave, sus ojos semiabiertos o semicerrados –según se mire- y ese look de porreta trasnochado que lo ha probado todo y nada le complace, lo hacen entrañable y deseable ,y de alguna manera le bajan de la nube , y le devuelven por unos segundos a la tierra.


FREAK es diferente a todos los demás. Es el rey, pero no lo sabe, aunque a veces si que se siente un poco king. El se ve guapo, se gusta, se quiere, y procura el placer para sí mismo por encima de cualquier otra cosa. No le importa nada, como dice la canción, es así y así seguirá, con un estilo inconfundible, provocador, atrevido y bohemio, y con una chulería en su justa medida. Zalamero y educado, al tiempo que pasota y desdenfadado. Inteligente, hábil, seductor y con un punto de locura que le convierte en un acierto sentimental en todos los sentidos.
Cuando llega una a conocerle bien, se da cuenta de que no busca con su manera de vestir ni de comportarse que le miren, simplemente se siente identificado con una manera de vestir peculiar, con un estilismo estrafalario y llamativo, como si fuese una segunda piel, parte de la esencia misma de su marcada personalidad.


Conocidos alguno de los personajes que pueblan la noche pontevedresa y que la llenan de encantos ocultos, os diré cuales son mis propósitos más cercanos. Pues tengo en mente yo liarme de una vez con Ki, sí, con Ki. En primer lugar porque os dije que el chavalín se deja, y en segundo lugar, porque yo creo que haríamos una buena pareja de vividores/comedores nocturnos. Yo filosofaría sobre la vida y otras sinrazones, él asentiría, y los dos nos emborracharíamos progresivamente, sin más remordimientos al día siguiente que las pocas cuentas que dejemos sin saldar en algún bar de última hora con algún amiguete generoso.
Con lo mona que yo soy, y con lo poco que se fija él en la belleza femenina, dudo mucho que vaya a decirme que no, claro que …a veces lo fácil ya se sabe, y acaba una compuesta y sin novio a la mínima que se descuida.
Vamos, que los planes pueden fallar, y quizás , después de tomarme un coctail Margarita en el blar de Flop, no me apetezca jugármela a una sóla carta, y decida ampliar un poco más mis horizontes.
En todo caso, vayan por delante mis espectativas. Si luego se tuercen los planes sobre la marcha, y decido calzarme los tacones de 19 cm, y ponerme el sujetador que me las hace grandes, pues quizás subo el listón, y me da por intentarlo con algún otro. De lo que vaya sucediendo, os iré informando poco a poco.


Saludos a todos.
Nikita.

(Continuará….)