Mostrando entradas con la etiqueta Mitoloxía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mitoloxía. Mostrar todas las entradas

05 noviembre, 2010

La jarra de Pandora



Dentro de la obra de Hesiodo encontramos relatado el mito de Pandora, que viene a explicar el matrimonio como nueva forma de reproducción de los hombres, instituida por Zeus, y que da testimonio además de que la precaria y desgraciada condición humana es un castigo ordenado por el dios supremo.




Muy enfadado Zeus con Prometeo por robarle el fuego para entregárselo a los hombres, decició maquinar una venganza. Creó así a Pandora, una doncella adornada con los dones de todos los dioses y que fué entregada a Epimeteo (hermano estúpido de Prometeo y personificación de la estupidez humana) como ofrenda, el cual la tomó como esposa. Portaba Pandora una jarra que contenía todos los males, y al abrila estos salieron del ánfora, excepto la esperanza, y se esparcieron por toda la Tierra, no abandonando jamás a la especie humana.

08 julio, 2009

Venus y Adonis


"Toca al menos mis labios con los tuyos tan bellos

-que aun que no tan hermosos, son iguales de rojos-

y así el beso será tan tuyo como mío;

¿qué miras sobre el césped? Levanta tu cabeza,

y verás tu belleza en mis propias pupilas;

¿y si juntos los ojos, juntemos, también labios?"

El Mito de Adonis


"El mito griego de Adonis resulta profundamente cautivante. Desde su nacimiento, como producto de un amor incestuoso, hasta la rivalidad que su belleza despertó entre dos de las diosas más importantes, Adonis es un mítico personaje que merece un rincón en este blog.
El mito comienza con Tías, rey de Siria, cuya hija Mirra poseía una belleza de la cual estaba tan orgulloso que solía decir que ni la propia Afrodita era tan hermosa como ella. Pero la diosa Afrodita, en venganza, impulsó a Mirra a desear en incesto a su propio padre.(Otras versiones dicen que el rey la había tenido encerrada en el palacio toda su vida, por lo que la joven sólo había conocido a un hombre: su padre, y por ende, se había enamorado de éste).
Sea cual sea la versión, Mirra llevó a cabo un plan con la ayuda de su nodriza Hipólita, haciéndole creer al rey que una desconocida ardía de deseos por él, y ofreciéndole encuentros apasionados con una condición: no revelar su identidad. El rey se entregó al ciego deseo de su amante, pero luego de doce noches, descubrió que se trataba de su propia hija y la persiguió buscando su muerte.
Mirra escapó, implorando la protección de los dioses que, para protegerla, la convirtieron en el árbol que se conoce como “mirra“. Se dice que cuando caen las hojas del árbol, en realidad se trata de las lágrimas de la princesa…
Pero pasó el tiempo y el árbol comenzó a hincharse, y a los nueve meses, surgió un bellísimo niño: Adonis. Afrodita se sintió enternecida por el niño, lo recogió y se lo entregó a Perséfone, diosa del Hades, para que lo criara. Y Adonis creció junto con su belleza, por lo que Perséfone se enamoró de él.
Afrodita quiso recuperarlo para ella, pero la diosa del Inframundo se negó. No quedó otra opción que apelar a Zeus, cuya decisión fue que Adonis viviese un tercio del año con cada una de ellas y que el resto lo pasara donde él quisiera. Adonis prefería a Afrodita y vivía junto a ella siempre que le era posible.
Pasaba este bello joven su existencia dedicado a la caza en el monte Líbano, hasta que un día Ares, dios de la guerra y amante de la diosa, (otras versiones dicen que fue Apolo), lleno de celos, se convirtió en jabalí y lo mató a cornadas. Cuando la diosa Afrodita llegó junto a Adonis, éste ya estaba agonizando. Lo tomó en sus brazos y allí donde las gotas de sangre tocaban la tierra surgía una anémona. Adonis descendió al Hades, pero Afrodita fue a ver a Zeus y le suplicó que éste no tuviese que pasar su eternidad con Perséfone en el Inframundo. Zeus decidió que lo más justo sería que Adonis pasara una mitad del año con ella y la otra mitad en el Hades, y así fue, desde entonces y para siempre…



El mito de Adonis encuentra su referente en los cambios de estación, pues su reencuentro con Afrodita marca el inicio de la primavera y el renacer de la naturaleza, mientras que su regreso al Inframundo con Perséfone da inicio al otoño y el invierno."

29 junio, 2009

O mito de Er

Platón conta na República o mito de Er, poñendo a narración en boca de Sócrates. Er foi ao Mais Alá como mensaxeiro, para voltar de novo á terra e contar o que alí viu. Conta Sócrates o que lle aconteceu a Er despois de morrer nunha guerra ,durante os dez días que a súa alma saiu do seu corpo para ir ese lugar ao que van as almas despois da morte, para expiar as culpas, pagar polos pecados e logo reencarnarse durante toda a eternidade. Er convertiuse así durante dez días nun voyeur que viu e oiu o que acontecía no Máis Alá e que tiña a misión de contalo entre os vivos.
O sorprendente deste mito que forma parte da República, é a visión que Platón dá da inmortalidade. Despois de sufrir certos castigos polas inxustizas cometidas durante a vida, a alma xa inmortal escolle o seu futuro. A alma escolle o papel que quere desempeñar na súa vida futura e por toda a eternidade, e deste xeito, ao elexir en qué ser ou personaxe vai a reencarnarse, a alma faise responsable ,e polo tanto culpable, da súa felicidade ou da súa desgracia. Nesa nova personalidade ,nesa nova figura pagará polo seu desacerto na elección ou ben disfrutará das alegrías que lle proporcionará unha elección acertada. Despois da elección, as almas beben do Río do Olvido, e esquecen o pasado, antes de reencarnarse e baixar de novo á terra ,xa para toda a eternidade.

Nesta visión platónica da inmortalidade, Deus é inocente, non se entromete no futuro das almas, que libremente se condenan ou se liberan.Trátase tan só de saber elexir, de buscar esa personalidade, animal, ou esencia na que reencarnarse para alcanzar a felicidade eterna.

Pensar en Er, e nesta imaxe do Máis Alá que se nos dibuxa como unha proba definitiva, na que tan só a propia torpeza ou intelixencia, a propia pericia e sobre todo o coñecemento que cada ser humano ten de sí mesmo e do foco das súas desilusións, dores e desgracias, pode salvar as almas dunha eternidade insoportable, prodúceme un vértigo extraño. Si eu fose Er, ¿qué elexiría?

Constantemente nos queixamos da nosa sorte e envexamos a vida doutros, quizais de amigos e veciños, ou de personaxes famosas, ou de ricos magnates, ou de certas personalidades dotadas dalgún don específico que os converte en xenios. Somos infelices a diario, sin reparar en profundidade cáles son os motivos polos que somos tan desgraciados, e a mairoría das veces só valoramos os momentos agradables da nosa existencia cando algo tráxico sucede de pronto no noso entorno, e comparativamente , nos fai setir afortunados.
Somos egoístas e infelices porque non somos capaces de optimizar o que temos na nosa vida e contruír unha vida plena con eses materiais que nos tocaron en sorte ou que co paso do tempo fomos cosechando de xeito consciente ou incosciente. E culpamos da nosa sorte a unha divinidade ou fatalidade que non podemos ver, a un destino ingrato ou simplente á mala sorte .
Platón dinos a través da historia de Er, que somos culpables. E que ainda podendo escoller habitar noutro lugar calquera do planeta, ser unha personaxe calquera, a que desexemos, tendo fortuna ou sendo habilidosos e eruditos, poderiamos ser infelices. Porque a felicidade ou a desgracia nada teñen que ver cunha posición social, ou con ser talentoso ou fermoso ou gozar de certa fama.
Os homes son responsables da súa conducta, dos seus vicios e das súas virtudes, da súa ignorancia e da súa prudencia.
Neste mito, os deuses xuzgan a conducta dos homes na terra, determinada en gran parte polo tipo de vida que lles tocou desempeñar. Sin embargo, Platón coloca ao home ante o seu propio destino, responsabilizándoo do mesmo, e facéndoo o único culpable dos erros cometidos.