31 enero, 2008

Onte tiven a sorte de asistir en directo a un espectáculo de Quico Cadaval. E simplemente fantástico, contando historias mínimas diáfanas e singulares. As súas personaxes son homes, homiños, señores (segundo a súa propia terminoloxía), mulleres, galegos doutro tempo aos que lles acontecen historias comúns ou historias sorprendentes, sempre marcadas polos rasgos definitorios dos galegos ao longo dos tempos.
Ao principio pareceume un pouco prepotente, como “sobrado” e demasiado seguro de si mesmo, chegando incluso a intimidar ao espectador. Pero pouco a pouco, vaise un integrando na súa maneira de contar, e recibe a súa retranca galega con total naturalidade, e mesmo con gratitude. Lembroume un pouco a Paco, un tipiño que tiven a sorte de coñecer fai uns meses, e que sen dúbida marcará máis dun capítulo na miña existencia. Falareivos de Paco noutro momento. Agora ao que ía. As historias de Cadaval son historias dos tempos da fame, alá pola posguerra, nunha Galicia que recurría ao inxenio e á ironía para subsistir no medio da miseria. Unha Galicia emigrante e mariñeira, na que se desenrolaba unha cultura exquisita ao redor das lareiras. Os mortos sempre mezclados cos vivos, nunha convivencia case perfecta, que trascendía os límites das lendas.
Escoitando onte a Quico Cadaval , dinme conta de que a miña infancia na aldea foi moito máis enriquecedora do que eu imaxinaba. A aldea marca nas entrañas unha aprendizaxe distinta, que non se ensina nas escolas. Teño nos meus recordos infantís moitas historias como as de Cadaval, algunhas das que eu mesma fun testigo presencial, e outras que me chegaron de oídas. Penso que ata onte pola noite nunca lles din o valor que teñen, ainda que sempre fun consciente de que todas esas vivencias infantís constituían a base da miña personalidade adulta. Somos a infancia que tivemos, e somos a terra na que nacimos e medramos. Nacín e medrei nunha aldea de Lugo, pertencente á Terra Chá. Pasaba os veráns nun pobiño pequeño, Cospeito, na casa de meus tios. Alí había unha lareira que ulía sempre a fume e a chourizos. Tivemos cans, bicicletas, feridas nos xeonllos...En fin, que dinme conta de pronto de que tiven unha infancia moito máis trascendente do que pensaba, e que podería atopar nela o xermen de moitas historias que contarvos.

30 enero, 2008

Adiós al tomate

Durante los pasados cinco años, todos, absolutamente todos, en algún momento hemos visto el programa de televisión "Aquí Hay Tomate", es más , incluso muchos hemos llegado a engancharnos a alguna de sus historias, y a esa forma tan peculiar de servirnos en bandeja los detalles más escabrosos de la intimidad de los famosos y famosillos de nuestro país.
Yo , personalmente, reconozco que lo veía a ratos, sin prestarle demasiada atención, pero que tenía todos los días la tele puesta, y de vez en cuando llegaba a interesarme por lo que le ocurría a la Pantoja, o estaba a la espera de ver las imágenes más calientes del recién elegido mister España. En fin, que todos fuimos seguidores , aunque fuese a tiempo compartido con la siesta o las tareas domésticas, de este formato televisivo que nos hacía tan fácil estar al día de la actualidad rosa.
Fueron líderes de audiencia, y nos conquistaron. Carmen con su simpatía y su belleza natural, Jorge Javier con su carisma, su caradura, su forma de extralimitarse siempre en sus comentarios. Parecían insustituíbles en su franja horaria, que nunca apagaríamos la televisión a las tres y media de la tarde, y que por lo tanto el "tomate" seguría en antena por lo menos otros cinco años más. Pero no, porque con lo que no contaban ni Jorge , ni Carmen , ni telecinco, era con que los españolitos adictos a la telebasura podían cambiar de canal .Y eso fué lo que sucedió. Los televisores no se apagaron en los hogares de este país, no dejamos nuestra siesta huérfana de esa nana de fondo en la que se convierte la tele encendida en frente de nuestros sofás , si no que simplemente cambiamos todos de canal. Fama derrotó al "tomate", esta es la realidad. Nos cansamos todos a la vez de las lágrimas de Belén Esteban por la muerte de su padre, de la salud de Julián Muñoz, de las andanzas de los grandes hermanos, de los juicios pendientes de Isabel Pantoja, de los novios de Anita Obregón...Y decidimos engancharnos a ese formato "más de lo mismo " que nos ofrece Cuatro. Lo sentimos mucho, Carmen, Jorge Javier, pero las modas son así, y ahora parece que nos ha dado a todos por el baile.

Condóns, compresas e tampóns.

No programa electoral do Partido Socialista atopamos o compromiso de que si gañan as eleccións tratarán de aplicar aos preservativos e ás compresas o tipo superreducido do IVE do 4%, en lugar do actual 7%. A xustificación non é outra que considerar os condóns como un produto de suma importancia para a prevención de enfermidades (único medio para a prevención de enfermidades de transmisión sexual) e , en canto ás compresas e tampóns, por consideralos como un ben de primeira necesidade para as mulleres.
Pois xa era hora de que algún partido político chegase a estas conclusión, que ainda que tivemos que esperar ata o 2008, máis vale tarde que nunca. Esperemos que si o PSOE gaña o 9 de marzo faga da súa promesa unha realidade.

Poema de despedida

Tu cuerpo
ocupó un espacio
en mi cama,
en mi cuerpo mismo,
como si fuese una parte
de él , incluso.
Me aprendí de memoria
tu olor,
cada movimiento
abrupto y decidido,
tu forma definitiva
de dejarme exhausta.
Todo cobra ahora
cierta irrealidad
bajo esta luz
que tantas veces nos sirvió
de escenario
para nuestro desenfreno.
No hay nada
más efímero que
un acto sexual,
y sin embargo,
mis pasos se han teñido
de una melancolía dulzona
desde que te has ido,
como si hubiese
perdido un amor.
Sólo dejaste
un cuarto vacío que
ocuparán otros amantes,
y mi piel
huérfana de ese temblor
vital que me provocabas.

26 enero, 2008

Las relaciones entre hombres y mujeres son sin duda complicadas. El amor es supongo el grado máximo de complejidad que este tipo de relaciones puede llegar a alcanzar, pero antes de llegar al amor, hay que pasar necesariamente por muchas fases y estados. Los sentimientos no perduran inalterables a lo largo del tiempo, bien al contrario, están en constante evolución dentro y fuera de nosotros mismos. Así , una tarde cualquiera, en la que las revelaciones sobre la auténtica realidad de la persona a la que creías amar te son puestas sobre la mesa en un arrebato de sinceridad incomprensible, te sorprendes tranquila , serena, inalterable, casi con una frialdad que no alcanzas a reconocer en ti. Porque los sentimientos son caprichosos, y tal como aparecen, de sopresa y arrollándonos con su fuerzs, pues lo mismo desaparacen, sin más, dejando tras de si una tristeza meláncolica que se parece mucho a los posos que deja el café en el fondo de una taza vacía.
A veces prefiero la pasión desgarradora que me lleva al séptimo cielo para dejarme luego caer en el más profundo de los abismos, eses amores intensos que nos hacen excitarnos, llorar , perder la cabeza o mover montañas si hace falta para llevarlos adelante. Si, creo que es preferible a la sensación de nostalgia grisácea que deja un sentimiento que se va apagando poco a poco. Se puede luchar por él, continuar con las rutinas de siempre fingiendo que todo sigue igual, pero en el fondo, sabemos que tan sólo estamos removiendo las cenizas de un fuego antiguo que no volverá a repetirse. Lo malo de esta nostalgia, de estas despedidas no pronunciadas , pero que son palpables en el ambiente , en la intimidad que se crea entre dos amantes que se lo han dado todo y que ya no tienen nada más que dar, lo malo es que ya no queda nada que decir. Sólo un silencio envuelto de pasado, amargo ,que parece que nos ahoga. No hay nada más que decir, ni nada que hacer, porque las miradas ya no cuentan con su brillo que tu cuerpo es el más dulce del mundo, que tu piel es el único territorio que importa, que las paredes de una habitación son todo el universo que se necesita. Silencio. Y cada uno de los amantes póstumos, mira atrás, y rebusca en el laberinto de su memoria todos los gestos, las palabras, los momentos que del otro tanto llegaron a emocionarle. Todos los momentos felices, y los que no lo fueron tanto, pero el amor era más fuerte que cualquier tormenta. Y se esfuerza en reencontrar en ese laberinto el sentimiento que se perdió. ¿Dónde se perdió? ¿Por qué? Pero ya no está.
De pronto una mañana te sorprendes sonriente frente al espejo, arreglándote el pelo o pintándote los ojos al tiempo que tarareas una canción. Hoy vas a ver a ese chico que conociste las semana pasada, estás segura, se hará el encotradizo, y probablemente te invite a una copa. Es mono, parece interesante...En fin, no hay que precipitarse, tienes toda la vida por delante para conocerle.

25 enero, 2008

Pertencer a un grupo

Cada individuo ten unha serie de características sociodemográficas e culturais en torno as cales pode constituirse unha identidade. A identidade implica que unha persoa , en función dunhas determinadas características sente que pertence a un grupo, e esa pertenencia a ese grupo condiciona o seu comportamento social, e mesmo político. Existen identidades relativas, por exemplo á clase , un pode sentirse identificado coa clase media, ou alta; identidades relativa ás crenzas relixiosas; identidades relativas á etnia etc. Pero unha persoa pode tamén sentirse identificada cun grupo tendo en conta a súa profesión ou mesmo unhas aficións determinadas.
Cando constituimos un grupo, en base a unha afición, poñamos por exemplo o teatro, presuponse en primeiro lugar a existencia dunha paixón de tódolos membros pola interpretación , e con carácter xeral pola arte. Pero a paixón polo mundo do teatro pode non ser suficiente para construír unha identidade de grupo. Hai máis características a ter en conta, como poden ser as ideas sobre cómo entender o teatro, o que a interpretación debe procurar, ou mesmo cómo se conseguen eses obxectivos. Tendo en conta todos estes factores, identificarse co grupo, pode ser máis complexo do que nun primeiro momento parecía. E aínda poderiamos ir máis lonxe, e contemplar que na definicións dos fins que perseguimos coa interpretación e os mecanismos que empregaremos para conseguir eses fins, poden xurdir ideas contrapostas que teñen uns transfondos sociais , éticos, morais ou políticos totalmente contrapostos. Si anilizamos a nosa identidade de grupo abranguindo todos os aspectos expostos, cada vez teremos máis dificil definirnos en base a esa identidade. E dicir, a pertenza a un grupo de teatro, de danza ou a un equipo de fútbol, non constitúen na maioría dos casos unha identidade de grupo, esto é , non garante que os membros dese grupo teñan comportamentos socias semellantes.
Pero pode suceder que as diferencias relativas aos aspectos concretos nos que se articula cada característica que xeneraliza a un determniado grupo sexan de tal entidade que son xeneradoras de conflicto entre os distintos membros do grupo. Cando as diferencias son insalvables, e fan que un individuo, membro do grupo, deixe de sentir que pertence a ese grupo, toda actividade carece de sentido, posto que as premisas iniciais desaparecen para deixar paso a confrontación.
Tendo en conta todo isto, o normal sería non só buscar unha determinada actividade para realizar no tempo libre fixándonos só nos nosos gustos, senón tamén elexir un grupo co que desenvolver esa actividade atendento a máis factores que o feito de que me guste o teatro ou a música, por exemplo. E dicir, si me gusta o teatro, non só debo buscar un grupo no que desenrolar a miña inquietude interpretativa, senón tamén buscar un grupo co que poda sentirme identificada nos aspectos relativos , en primeiro lugar, a cómo interpretar o teatro coma arte, e en último termo, identificada tamén nos apectos culturais e morais que determinan o noso comportamento dentro da sociedade. Do contrario a pertenza a calquera grupo está destinada , irremediablemente, ao fracaso.

23 enero, 2008

22 de xaneiro de 2008

A vida é demasiado curta, e ás veces non nos damos conta, ou cando o facemos é demasiado tarde. A morte sempre irrumpe de maneira imprevista, e deixa en nós unha amargura indefinida e gris. Hai mortes que nos arrastran , que nos firen profundamente, que nos fan morrer un pouco ; acontece cando morre un ser querido, un familiar , un amigo íntimo, ou mesmo un veciño coa presencia do cal fumos medrando dende nenos. O estado no que nos deixa a desaparición dalgún destes seres queridos é casi un estado pantasmagórico, quedamos como almas en pena, sin capacidade de reacción, cunha tristeza infinita gravada na pel e na mirada, que tardará moito en desaparecer. A tristura é mala compaña para a reflexión, así que , aletargados sufrimos a nosa pena apoiándonos na xente que nos quere, e tiramos para adiante. Pero ás veces , a morte, sen levarse por diante a un ser querido, convértese en algo máis ca un simple número escoitado nas noticias, ou plasmado nas páxinas dun xornal, e é entón cando nos fai reflexionar.
Unha simple mensaxe no móbil "morreu Fernando, teu primo" fixo que todo se me revolvese por dentro, deixei de ler o libro que tiña nas mans, quedei paralizada uns segundos, e despois todo o meu mundo mudou, por dicilo dalgunha maneira. O meu primo Fernando, un home novo , penso que non chegaba aos cuarenta, morreu onte pola noite despois de loitar contra o cangro durante uns meses. Non tiña relación con él por circunstancias da vida, non medrei xogando con el ,nin tivemos nunca unha conversa. Foi veciño noso durante anos, pero agora vivía nun pobo de Lugo coa súa muller. Non é un morto anónimo, nin descoñecido, é pola contra un deses mortos que che fan pensar no corta que pode ser a vida que nos toca, que a sorte xoga un papel fundamental e que non sempre nos queda todo o futuro por diante.
Penso no meu primo casi dunha maneira obsesiva, como querendo rescatar do laberinto da miña memoria calquera imaxe ou calquera momento no que se cruzaron as nosas vidas. Lémbrome sobre todo de cando él era un rapaz duns vinte anos, e eu tan só unha nena. Non o quería, quero dicir, que non sentía por el un afecto familiar, sen embargo a noite de hoxe, que pasei entre pesadelos e suores friós, fíxome comprender eso que din os maiores de " o sangue tira".
Levanteime abatida, cansa, sentíndome extraña neste mundo, e ao mesmo tempo chea de medo. Medo a non ter tampouco eu futuro, a perder o tempo en depresións inútiles e non aproveitar o momento. Creo que ao final esa é a mensaxe coa quero quedarme despois da tráxica nova, que a vida rómpese de pronto, sin importar que idade teñas, e que ás veces non existe un mañá no que poidamos cumprir os nosos soños. Por iso temos que contruír cada día como si fose o último, como si a vida fose tan só este minuto que disfrutamos agora mesmo.
Non coñecía a Fernando pero non podo evitar sentirme moi triste, e ao mesmo tempo, non podo evitar darme conta de que moitas veces desperdicio o tempo con achaques sin sentido. Vaia esta pequena homenaxe para él, este pequeno espacio para o seu recordo, e para todos vós un consello: exprimide a vida, aproveitadea, facede de cada día algo inolvidable.